Acudir a terapia es una decisión que implica muchas sensaciones. Cuando una persona decide ir al psicólogo, después de un largo proceso de dudas, generalmente es porque el malestar alcanza un nivel elevado que lleva a dar el paso de pedir ayuda. La persona siente que no puede manejar la situación como le gustaría o que necesita otras herramientas para seguir avanzando. Tras tomar la decisión, es habitual experimentar dudas sobre el proceso y lo que va a suceder en las primeras sesiones. Algo que puede ayudar es conocer en qué consiste una sesión de psicología y saber cómo me preparo para las primeras sesiones de psicología
En las primeras sesiones, el terapeuta se centra en hacer un análisis de la problemática. Mediante preguntas obtiene datos acerca del motivo de consulta, la problemática, las áreas afectadas y las variables que intervienen en la situación. Además, tiene como objetivo ofrecer un entorno seguro en el que la persona se sienta cómoda y en confianza para hablar de sus problemas, así como para establecer una buena comunicación y relación entre ambos.
Es recomendable que la persona tenga una ligera idea de su motivo de consulta: lo que le pasa o quiere conseguir a través de la terapia, lo que sería el motivo de consulta. Pero si se desconoce no pasa nada, porque juntos paciente y terapeuta llegarán a ello. Hay que tener presente que, aunque el profesional guía principalmente el desarrollo del proceso, el paciente es co-creador de la terapia y como tal es fundamental que cuente con una actitud proactiva y colaborativa.

¿Cómo me preparo para las primeras sesiones de psicología?
Hay que destacar que contar con cierta idea sobre lo que se quiere conseguir, cuál es el problema o problemas que se experimentan, qué objetivos se quieren alcanzar, etc. es bueno para identificar las áreas de intervención. Sin embargo, no hay que preparar detalladamente qué se va a decir ni cómo en cada momento. La evolución de las sesiones se desarrolla a partir de la interacción entre profesional y paciente, y hará que la terapia se desarrolle de manera natural.
A pesar de ello, algunas de las cosas que te pueden ayudar para abordar tu proceso terapéutico son:
Identifica tus objetivos
Es conveniente identificar una o dos situaciones que te generan malestar y te gustaría modificar, así como algún objetivo que se quiera trabajar. Los motivos para acudir a terapia son muy personales y diferentes, y todos ellos son válidos. Algunos de los ejemplos de motivos u objetivos que llegan a terapia son:
- Mejorar la relación con los padres, hijos o pareja.
- Desarrollar habilidades sociales y de comunicación.
- Superar una ruptura
- Aprender herramientas para manejar la ansiedad, tristeza, miedo, etc.
- Aprender a poner límites

Si bien puede resultar útil contar con cierta noción acerca de lo que el paciente quiere obtener, esto no es un requisito. En ocasiones, las personas experimentan dificultades para identificar la situación o dificultad y simplemente sienten malestar. Contar con una sensación negativa que se mantiene basta para acudir a terapia. Con la guía del terapeuta y según avancen las sesiones, los objetivos y áreas problemáticas se irán esclareciendo.
Además, hay que tener en cuenta que los objetivos pueden ir cambando o apareciendo otros nuevos a lo largo del proceso.
No tienes que preparar algo relevante para cada sesión
Los temas que se van abordando en sesión van surgiendo poco a poco, al ritmo que marca el paciente. No es necesario llevar un tema o situación relevante para hablar en cada sesión, intenta focalizarte en analizar los planteamientos que te hace tu terapeuta.
Es probable que tu terapeuta te ofrezca diferentes recursos y herramientas para resolver las dificultades previamente planteadas. Aunque en ocasiones el paciente tenga la sensación de que no tiene nada de qué hablar, es muy probable que el psicólogo tenga un objetivo que esté trabajando en ese momento.
Identifica tus emociones: una forma de preparar las primeras sesiones
Antes de la sesión puedes anotar cuáles son las emociones, pensamientos y sensaciones que experimentas con mayor frecuencia a lo largo del día o de las semanas. Además, también puedes tomar nota sobre alguna situación o experiencia que consideres relevante. El psicólogo obtendrá la información que necesita a través de preguntas que irá planteando, pero es más sencillo si llevas algunos de esos datos identificados. Algunas preguntas que te pueden ayudar a detectar la información relevante son:
- ¿Por qué estoy aquí?
- ¿Qué emociones siento: miedo, ansiedad, tristeza,…?
- ¿Cómo respondo cuando aparece el problema?
- ¿Cómo afecta el problema a otras áreas de mi vida?
- ¿Qué espero o me gustaría obtener en el futuro?
Expresa tus emociones y pensamientos
Uno de los aspectos clave es la exploración e identificación de los pensamientos, emociones y conductas que se dan ante el problema. Este conocimiento favorecerá el cambio, ya que identificar patrones permitirá modificarlos. Además, es importante que la persona sienta una plena y total confianza con el terapeuta para compartir lo que piensa y siente con libertad, y así juntos poder debatir y reflexionar sobre ello.
Déjate guiar y acompañar por el profesional
Uno de los aspectos más importantes para que el proceso terapéutico de resultado es que el paciente confíe en el profesional y en el proceso. Este tipo de terapias generalmente requieren tiempo. La evolución no es lineal, sino que se observan períodos de subidas y bajadas, aunque la tendencia habitualmente es ascendente.
Es importante que la persona que acude a terapia se deje guiar y acompañar por el profesional. Igualmente, es imprescindible que se produzca una buena conexión entre terapeuta y paciente para que la terapia tenga éxito.
La persona tiene que sentir comodidad y confianza en terapia. Tener seguridad de que puede compartir cualquier cosa sin sentirse juzgada o criticada. Esto es un requisito muy importante para que el proceso evolucione. Si no es así, es mejor buscar otro profesional con el que se encaje más.

Cómo me preparo para las primeras sesiones de psicología: lleva un diario terapéutico
En las sesiones y a lo largo del proceso se trabajan múltiples aspectos. Es posible que se lleguen a conclusiones relevantes o te quedes con algunas preguntas. Para facilitar el trabajo, se recomienda llevar diario terapéutico. En él se puede anotar:
- Aspecto que se van trabajando en sesión.
- Aprendizajes que se van adquiriendo: nuevas técnicas y herramientas de gestión.
- Reflexiones realizadas sobre temas que se abordan.
- Dudas o preguntas que quedas pendientes.
- Tareas que manda el terapeuta y pautas para aplicar
De esta manera, puedes contar con un guión que recoja los aspectos relevantes que te ayudarán el día de mañana a poner en marcha los recursos.
Como hemos visto, existen algunos aspectos que puedes tener en cuenta para resolver tus dudas sobre cómo me preparo para mis primeras sesiones de psicología. Estos factores harán que sea más sencillo exponer la información y que sea recogida por parte del terapeuta. Sin embargo, si tienes alguna dificultad para identificar algún dato, no te preocupes porque será algo que se vaya resolviendo según avanza el proceso.


