Septiembre y su vuelta a la rutina, los horarios establecidos, los estilos de vida más saludables, los nuevos objetivos y retos, la planificación de nuevos proyectos, etc etc. Estos días las redes sociales se inundan de personas que muestran cómo afrontar septiembre con motivación ganas e ilusión. Parece que todas las cuentas te animan a retomar tu vida e iniciar nuevos hobbies de una forma exageradamente fácil y feliz. Sin embargo, ¿qué pasa si septiembre no me genera esas sensaciones positivas?
Realmente, esta forma de iniciar la vuelta a la realidad es solamente una posibilidad de vivirlo. Únicamente un porcentaje de la población va a vivirlo de esta manera, pero que sea más visible no significa que sea la única ni la general. ¡Cuidado con las generalizaciones y valorar solo una muestra de la totalidad de opciones! Y es que, muy probablemente haya personas que lo viven de manera diferente y, para las que septiembre tiene otro significado o les activa otras cosas. Y si estoy entre ellas, ¿qué puedo hacer para llevarlo lo mejor posible?

Cómo afrontar septiembre
No existe una única forma en la que hacer frente a septiembre, ya que depende de las circunstancias y la situación de cada persona. Es probable que para algunas personas la vuelta sea más llevadera y sencilla. Sin embargo, para otras puede suponer todo un reto e impacto emocional por lo que supone volver a l rutina del día a día. Por ello, es importante valorar cada caso de forma individual.
Acepta que hay más opciones
Lo primero y más importante quizás sea entender que existen más opciones y alternativas de vivir la vuelta. Mira más allá de lo que ves en las redes sociales. Intenta encontrar otros testimonios que te ayuden a comprobar que existen más alternativas: pregunta a amigos, compañeros de trabajo, familiares, etc. Posiblemente encuentres más casos o ejemplos diferente de cómo afrontar septiembre.
Vivirlo sin ganas, ilusión y motivación puede ser una reacción totalmente natural. Es importante entenderla y saber que no es malo ni está mal si llegas a este mes con malestar, cansancio, pocas energías y sin ganas de retomar la rutina. Lo realmente importante es entender de dónde puede venir eso y trabajar en ello.
No te compares con los demás
Lo primero es ver que cada persona tiene unas circunstancias y situación totalmente diferente. Es imprescindible entender que no podemos comparar elementos diferentes, con contextos distintos, en entornos diversos. Y por ello mismo tampoco podemos compararnos con personas diferentes, con una historia de aprendizaje, bagaje, circunstancias, entorno y contexto distantito.
La comparación es una reacción bastante frecuente: miramos a nuestro alrededor y hacemos de forma automática comparaciones negativas en las que salimos perjudicamos. ¿Te ayuda en algo hacer esto? Muy probablemente no.
Cada persona tiene su ritmo de adaptación y unas herramientas y recursos para hacer frente a las situaciones. Lo mejor es que te focalices en ti e intentes ir al ritmo que tu cuerpo puede poniendo en práctica las herramientas de gestión que tienes. Y, si esto te resulta complicado y te genera malestar, siempre puedes solicitar ayuda terapéutica.

Cómo afrontar septiembre: objetivos y retos realistas
Algo que te puede ayudar a afrontar septiembre de forma más llevadera es plantearte los objetivos y retos poco a poco. Puede que necesites más tiempo para adaptarte a la vuelta y que retomar el día a día se te haga cuesta arriba. En este caso, no te fuerces a hacerlo todo ya. Intenta ajustar los objetivos a tu situación y circunstancias actuales.
Por ejemplo: si quieres introducir el deporte en tu vida, pero sientes desgana y desmotivación no te va a ayudar plantearte hacer ejercicio 4 veces a la semana. Lo más probable es que lo vivas como una presión que te genere malestar. Puede que no llegues a cumplir el objetivo todas las semanas y te sientas mal, o incluso lo acabes abandonando. Es más realista y adecuado empezar por una o dos veces a la semana y cuando se cumpla durante un tiempo, introducir más días.
Por ello, es importante ajustar y adaptar los objetivos al momento en el que nos encontramos, ya que no siempre vamos a tener el mismo tiempo, ganas o energía.
Establece tu rutina poco a poco
Las rutinas nos ayudan a tener una vida estable. Sin embargo, alcanzar una rutina puede ser complicado y estresante. El final del verano puede suponer un gran impacto emocional y un rechazo a la vuelta a la realidad. Date tiempo para reconectar con las rutinas. Introduce poco a poco y de forma escalada las actividades del día a día. No te presiones por alcanzar la rutina de un día para otro. El cuerpo necesita tiempo para adaptarse.


