Las alteraciones en el sueño son una de las áreas que los psicólogos tendemos a evaluar en nuestras terapias porque el descanso suele verse afectado cuando hay problemas emocionales. Es importante destacar que los problemas para dormir pueden ser causa y/o consecuencia del malestar. Es decir, puede darse una época en la que el sueño se vea afectado y eso genere un malestar emocional, y también puede ocurrir que un malestar emocional, como el estrés o las preocupaciones, interfieran en el sueño. En ambos casos es interesaste realizar un análisis de los motivos y causas que dan origen al problema.
Es ampliamente conocido el impacto que tiene el sueño y el descanso en la salud y en el bienestar de las personas, pero ¿cuánto lo cuidamos realmente?
El sueño: una tarea pendiente
De forma general, cada vez practicamos hábitos más perjudiciales para la salud de nuestro sueño y descanso. Los datos comienzan a ser alarmantes, y es que en España 8 de cada 10 personas entre 18 y 34 años se identifica con algún síntoma de insomnio. Este dato no es aleatorio y casual. Si analizamos los cambios sociales que se han producido en los últimos años, identificamos algunos elementos que están entre los responsables de estos datos. La entrada de las mini pantallas en nuestras vidas ha cambiado muchas cosas, y una de ellas ha sido la calidad del descanso. El 83% de los jóvenes españoles las usa en la cama antes de dormir.
Estos son algunos de los datos que se reflejan en un reciente estudio presentado por Fundación MAPFRE, la Sociedad Española de Neurología (SEN) y la Sociedad Española del Sueño (SES).

Causas de los problemas para dormir
Cuando se hace referencia a problemas para dormir, generalmente se hace alusión al insomnio o a la dificultad para conciliar el sueño, ya que son más frecuentes en la sociedad. Sin embargo, existen otros problemas del sueño como los despertares frecuentes, las pesadillas, sonambulismo, terrores nocturnos, etc. En esta ocasión nos centramos en los primeros.
El origen de estos problemas suele ser multifactorial. La mayoría de las causas están relacionadas con factores ambientales, hábitos o problemas de gestión emocional. Entre los motivos más comunes se encuentran:
- Elevados niveles de estrés y ansiedad.
- Una alta activación fisiológica o cognitiva antes de irse a dormir.
- Presencia de problemas o preocupaciones.
- Mala gestión de problemas emocionales.
- Presencia de ruidos o elementos en el ambiente que influyen negativamente en el sueño.
- Hábitos inadecuados relacionados con rutinas y horarios.
- Uso excesivo de pantallas cercano a la hora del sueño.
- Ingesta de sustancias, como el tabaco o el alcohol, que interfieren en las fases del sueño.
- Elevado sedentarismo.
- Toma de medicamentos con efectos secundarios que producen alteraciones en el sueño.

Cómo hacer frente a estas causas
Conociendo el origen del problema, es más fácil encontrar una solución o recurso para su solución. Hacer frente a una alteración del sueño a veces es algo sencillo que se resuelve aplicando un par de tips o haciendo un par de cambios. Sin embargo, otras muchas veces es necesario realizar un trabajo mucho más profundo que requiere de la ayuda de un profesional.
La aplicación de un listado de pautas no es útil para todas las personas. Esto puede generar frustración al no obtener el resultado esperado y una sensación de desesperanza o indefensión en la que se sienta que nada funciona. En estos casos es imprescindible contar con un psicólogo que realice una evaluación del problema y ofrezca un conjunto de herramientas personalizadas para el caso en concreto.
Consecuencias de los problemas para dormir
Las necesidades de sueño y descanso son diferentes y varían en función de la persona, la edad, etapa vital o circunstancias. Pero, generalmente, se establece que el criterio óptimo es alcanzar las 7-8 horas de sueño diarias.
Es normal que de forma puntual y aislada una noche descansemos o durmamos peor. Pero cuando esta situación se convierte en una tendencia y se repite diariamente, hay un problema. Las consecuencias de los problemas para dormir son diferentes, pero mayoritariamente afectan en todos los niveles: emocional, social, fisiológico, de funciones ejecutivas, etc.

Por ello es tan importante prestar atención a la calidad de nuestro sueño y descanso. Si no se duerme bien, es muy complicado que la mente y el cuerpo alcancen un rendimiento óptimo. Todo nuestro sistema necesita descansar, recargar pilas y obtener energía para afrontar el día.


