Agotamiento emocional: características y recomendaciones

agotamiento emocional
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María Sánchez

Directora del centro · Psicóloga General Sanitaria
Artículo escrito y revisado por María Sánchez, psicóloga general sanitaria con número de colegiada M-35563.

Contenidos que encontrarás en este artículo:

Últimamente el agotamiento emocional se encuentra entre los síntomas más frecuentes del malestar que presentan las personas que acuden a terapia. Es innegable que el ritmo de vida ha cambiado mucho en las últimas décadas. Esta variación ha dado paso a unas elevadas demandas ambientales. Lo que se traduce en hacer malabares para compaginar multitud de áreas de la vida: alcanzar objetivos laborales y personales, deporte, desarrollo de familia, ocio, realización de hobbies, mantener salidas con amistades, autocuidado y un sinfín de actividades que nos dejan sin un minuto libre al día.

Cuando estamos sometidos a un estrés de manera permanente, es común que con el tiempo aparezca un estado de desgaste. El estrés es una respuesta de activación de nuestro sistema que hace que funcionemos por encima de los niveles adecuados. Cuando esta activación se mantiene en el tiempo, tarde o temprano llegará la fase de agotamiento. En este momento es probable que experimentamos cansancio, falta de motivación, disminución de la energía, apatía y elevada fatiga. Afrontar el día con todos estos síntomas se hace tremendamente complicado. Es habitual que la persona presente también un elevado malestar emocional al ver que no puede hacer frente a las demandas de cada día. Para no llegar a este punto, es importante conocer cuáles son los primeros síntomas del agotamiento emocional y cómo combatirlos.

batería agotada

Características del agotamiento emocional

El agotamiento emocional se caracteriza principalmente por ir acompañado de un elevado nivel de cansancio físico, una sensación de falta de energía, falta de motivación y de ilusión. El síntoma principal es el agotamiento mental. Se tiene una sensación de saturación, bloqueo y de no poder hacer frente a las situaciones cotidianas.

Generalmente es algo que aparece de manera paulatina. El agotamiento va aumentado poco a poco. En los primeros momentos apenas lo percibimos, lo pasamos por alto, creemos que “no es para tanto y se pasará”, pero no se pasa, sino que aumenta. Hasta que llegamos al nivel extremo y necesitamos parar de golpe. Sin embargo, es importante puntualizar que los síntomas, sensaciones y la intensidad de estos pueden variar y presentarse de manera diferente dependiendo de la persona y de su nivel de agotamiento. A pesar de las diferencias individuales, es habitual observar algunos factores comunes relacionados con este problema. Entre ellos destacan:

  • Disminución de la motivación: al experimentar una falta de energía asociada a la fatiga y cansancio, se reducen las actividades y tareas que se realizan. Esto lleva a una a una disminución de los reforzadores y a una disminución en el interés y entusiasmo de realizar las rutinas. Existe una gran dificultad para realizar las tareas lo que requiere un mayor nivel de esfuerzo, y derivado de ello un mayor agotamiento.
  •  Sensación de cansancio físico: es una de las características más significativas y limitantes del agotamiento emocional. Existe un nivel permanente de cansancio. Las personas se despiertan cansadas y sienten que no tienen energía para hacer nada. Esto provoca que no tenga ganas ni ilusión por realizas tareas o actividades. La sensación de cansancio puede ser general y mantenerse a lo largo del día, pero también pueden aparecer picos de cansancio más elevados.
desmotivación
  • Irritabilidad o cambios emocionales: inevitablemente se observa una alteración anímica. Es habitual observar un estado mayor de tristeza, ansiedad, frustración o irritabilidad. Pueden aparecer más ganas de llorar, desesperanza y desilusión generalizada. Incluso es posible observar una disminución de También puede observarse un nivel de sensibilidad mayor: ante las mismas situaciones la persona reacciona de forma más intensa.
  • Aplanamiento emocional: es posible experimentar emociones cada vez más planas. Como si no sintiera igual que antes, como si sus emociones estuvieran congeladas y parece que cada vez le importan menos las cosas.
  • Dificultad en el desarrollo de tareas: la presencia de fatiga se produce también a nivel mental. Se producen más olvidos y despistes, mayor dificultad para terminar tareas, mantener la concentración o aplicar un razonamiento lógico. Es necesario invertir más tiempo y energía para resolver la situación, lo que ocasiona un mayor nivel de cansancio. Generando así un círculo vicioso.

Recomendaciones generales

Llegar al límite del agotamiento emocional repercute en todos los aspectos de la vida de una persona. Ocasiona consecuencias tanto a nivel físico como emocional e interfiere en la ejecución de actividades e interacción con el entorno.

Son múltiples los elementos que pueden generar un estado de cansancio emocional, y lo más común es que haya un efecto acumulativo producido a lo largo del tiempo. Por ello, es importante prestar atención a las primeras sensaciones de agotamiento y tratar de resolver la situación lo antes posible.

Las pautas para abordar la situación serán diferentes en función de cuál o cuáles son las causas de dicho estado emocional. A nivel general, algunas de las cosas que más nos pueden ayudar son:

  • Contar con una buena rutina: esto significa que el día esté estructurado de la manera que haya momentos destinados al descanso y desconexión. Es importante que la rutina sea flexible y que sobre todo atendamos las necesidades de nuestro cuerpo en cada momento.
  • El equilibrio entre las obligaciones y los momentos de autocuidado es fundamental para mantener una armonía. Al igual que ocurre en otros aspectos, mantener un niveladecuado de equilibrio entre las exigencias externas y el autocuidado es imprescindible para alcanzar un estado de bienestar.
equilibrio
  • Atender las señales del cuerpo: el cuerpo se comunica constantemente con nosotros. Lo hace a través de las emociones y sintomatología física: dolores, cansancio, malestar generalizado, etc. Es imprescindible aprender a escuchar a nuestro cuerpo y a identificar las señales que nos manda para poder atender sus necesidades.
  • Parar y bajar el ritmo: es altamente recomendable que ajustemos el nivel de exigencia y productividad a cada momento y circunstancia. A veces es necesario bajar el ritmo y parar, desconectar y recargar nuestra propia batería interna.
  • Aprender a poner límites a las responsabilidades y a las demandas del entorno. Es muy importante decir “no” en algunas situaciones y priorizar las propias necesidades.

Aplicar estas pautas puede ser complicado en la práctica. Si observas o presentas alguna dificultad para llevarlas a cabo, puedes contar con la guía y acompañamiento de un terapeuta. En un proceso terapéutico aprenderás a instaurar estas pautas y a evitar el agotamiento emocional.

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